Durante estos días de aislamiento preventivo en el que todos hemos sido retados por la vida a modificar nuestros hábitos tanto a nivel personal como profesional, el ejercicio del liderazgo no ha sido la excepción. En mi caso particular, atendiendo a diferentes líderes en sesiones de Coaching, me he encontrado con que las preguntas más frecuentes que se están haciendo los líderes son: ¿Qué debo hacer diferente en estos tiempos para liderar en la distancia? ¿Cómo evito que el compromiso se vaya a pique? ¿Cómo me aseguro de que la cohesión del equipo no disminuya? Después de despejar estas inquietudes en sesiones tanto con colaboradores como con líderes, quiero compartir 4 hábitos fundamentales para liderar de manera efectiva en tiempos remotos:

  • Más conversaciones menos comunicaciones:  Paradójicamente a lo que se podría pensar, tanto líderes como colaboradores me señalan que las conversaciones son más frecuentes y con más escucha: “El trabajo virtual nos ha permitido escuchar más, al no estar presenciales hemos fortalecido escucharnos y respetar los tiempos de participación en las reuniones”, son algunas de las apreciaciones que he recibido. Sin embargo, los colaboradores han mencionado que es muy valioso cuando el contenido de la comunicación no solo va enfocado a dar instrucciones sobre las tareas y responsabilidades, sino que también es enriquecedor cuando abren espacios para conversar del equipo, de cómo están, cómo se sienten; es decir conversar, no solo comunicar.

El líder necesita mantener conversaciones en estos dos frentes: conversar sobre los objetivos para mantener la operación y hacer seguimiento, y conversar sobre las relaciones del equipo para aportar a su bienestar emocional.

La habilidad de la escucha y la pregunta, serán habilidades en las que todo líder que quiera ser exitoso necesitará convertirse en experto. Y una habilidad que, aunque ya se venía practicando en la mayoría de las empresas que hoy cobra relevancia, es la retroalimentación, el trabajo remoto necesita que el líder brinde con más frecuencia feedback oportuno de manera que el colaborador conozca cómo el líder le está haciendo seguimiento, para saber cuáles son sus aciertos y en qué necesita mejorar.

  • Más objetivos con responsabilidades claras y menos control: Al igual que durante el trabajo presencial  pero con mayor énfasis  en el trabajo remoto, es necesario que el líder se asegure que cada uno de los miembros del equipo tiene los objetivos claros y fechas de entrega definidas, con las responsabilidades de cada quien acordadas;  de tal manera que cada uno se empodere de su gestión y sus resultados, sin necesitar tanta supervisión, hoy más que nunca es importante que el líder fomente la orientación al logro y  a los resultados, y evite enfocarse en controlar si la persona está conectada o no al trabajo permanentemente. La época de la supervisión del tiempo del colaborador ha acabado, desde hace algunos años y hoy más que nunca el líder necesitará menos de controlar y más del acompañar, se necesita más un líder con orientación al servicio hacia sus colaboradores y menos un líder con tendencia autocrática y controladora.
  • Más reuniones productivas y menos reuniones largas:  Hacer reuniones es fundamental para mantener el equipo alineado hacia los resultados e informados acerca de todas las decisiones y disposiciones de la empresa. Una reunión productiva tiene una duración máxima de 2 horas, que en épocas de virtualidad sería el máximo de tiempo, adecuado. Es importante que el líder no solo promueva reuniones grupales, sino también individuales con los miembros del equipo, de manera que pueda acompañar en temas puntuales, genere espacios de cercanía y confianza para que el colaborador comparta inquietudes, haga consultas o exprese necesidades para continuar haciendo su trabajo. Es fundamental que el líder fomente reuniones muy productivas, ya que la exposición permanente a las pantallas, cansa y después de un tiempo los participantes se distraen más fácilmente que cuando están en la presencialidad debido a que en el hogar están expuestos a múltiples estímulos que facilitan su dispersión.  Esto implica que el líder asegure un objetivo claro para la reunión, haga acuerdos con los participantes, utilice  herramientas que permitan moderar la participación, tener un moderador que controle el tiempo de participación de los miembros del grupo, de manera que se le abra el espacio a todos para tomar la palabra y no se quede concentrada la reunión en la participación de unas cuentas personas,  y algo fundamental es dejar evidencia de los acuerdos y/o decisiones tomadas en las reuniones virtuales con sus responsables y fechas límite y dejarla disponible en la red para la consulta y registro de avances de todos los responsables.
  • Líderes más tecnológicos y menos manuales: a partir de ahora, los líderes necesitarán fortalecer sus habilidades tecnológicas de manera que puedan utilizarlas como herramientas para fomentar la comunicación, el trabajo en equipo, la cohesión y cercanía con sus colaboradores. Teniendo en cuenta que la tecnología hace que las comunicaciones sean más rápidas, el líder necesita asegurar la claridad y dominar herramientas como archivos de trabajo compartidos en la nube, que nos permiten ver los avances de los trabajos en tiempo real, hacer cambios y comentarios sin necesidad de generar nuevos archivos.

Como estas, hay muchas otras cosas en la forma de liderar que se han transformado, por lo que hoy es vital motivar a nuestros equipos y conducirlos con paciencia y empatía a la era digital.

Ximena Silva Rodríguez,
Líder de Diseño de Experiencias de Aprendizaje.

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Comment (1)

  1. Luis Carlos García
    julio 27, 2020

    Que buena reflexión, en estos tiempos cada colaborador asume el liderazgo de sus responsabilidades, la supervisión pasa a ser un motor de motivación más que una vigilancia

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