Hoy en nuestro blog quiero compartirte información sobre el temor a las figuras de autoridad, que cuando se convierte en una limitante para trabajar y el temor es incapacitante se llama fobia social, y aunque un ligero nerviosismo no pudiéramos catalogarlo como tal, si es fundamental que si lo detectas lo trabajes rápidamente ya que puede limitar tu crecimiento y desarrollo profesional.

En el último año me han llegado varios casos de personas de alto nivel jerárquico dentro de la organización, que están en proceso de desarrollo por su potencial y perfil profesional, y que están sintiendo que su carrera puede frenarse debido a que sienten temor cuando necesitan participar en reuniones en las que asisten personas de mayor jerarquía o poder.  Me refieren anécdotas como: “tengo una idea para expresar, pero me da temor decirla y resulta que luego otro la dice y se lleva todos los elogios”. Me he dado cuenta de que en especial le está sucediendo esto a los jóvenes que tienen un rápido crecimiento en la organización, que por su buen perfil técnico son promovidos a niveles de mayor responsabilidad, aunque también debo decir que he atendido este tipo de procesos en personas mayores y con mucha experiencia, por lo tanto, a todos nos puede pasar.

El objetivo de este artículo es responder varias de las preguntas que me suelen hacer como, por ejemplo: ¿cuáles son los síntomas del temor a las figuras de autoridad?, ¿por qué sucede? ¿cómo se puede manejar?

Principales síntomas

Las conductas más comunes que suele experimentar la persona con este tipo de conductas son muy variadas, como:

  • Temor para hablar en público cuando hay figuras de poder o con mayor nivel jerárquico presentes.
  • Ansiedad al realizar alguna acción delante de otras personas de mayor jerarquía o poder (hablar, comer, escribir, leer, etc.)
  • Evitar iniciar y mantener conversaciones con personas de mayor jerarquía.
  • Evitar asistir a fiestas, actos sociales o sentarse al lado de personas con mayor jerarquía.
  • Temor para hablar en presencia y con figuras de autoridad o poder (profesores, jefes, policía, etc.).

¿Por qué sucede?

  1. La alta necesidad de aprobación externa: Todos los seres humanos necesitamos sentirnos amados y valorados por los demás, solo que algunas personas, por el tipo de crianza y educación que han recibido, han interiorizado creencias que cuando son adultos se vuelve limitantes para su desarrollo, “Si recibo una crítica, es que no soy amado, no soy bueno”, “sólo soy amado y bueno cuando hago todo perfecto” “sólo soy bueno cuando me felicitan, cuando me dan regalos”. Esto ocasiona que cuando ese adulto asiste a una reunión de directivos y tiene experiencias en las que es cuestionado, recibe ideas contrarias a su opinión o recibe feedback negativo, puede empezar a generar una fobia social manifestada en temor a la autoridad.
  2. El compromiso con ser perfecto: tiene que ver con lo mencionado anteriormente, este adulto está más comprometido con dar una buena imagen y lograr siempre una evaluación positiva de parte de los demás, que con ser auténtico y expresar su verdad. También puede suceder que justamente por la necesidad de cuidar su autenticidad e integridad, prefiera quedarse callado en la reunión frente a figuras de autoridad, para evitar “apoyar ideas con las que no está de acuerdo”. Con esta conducta la persona logra “esconderse”, al mismo tiempo que deja de visibilizarse, perdiendo la oportunidad de desarrollar su potencial y ejercer liderazgo. También suele suceder que estas personas tienden a tener reglas y expectativas rígidas, como “siempre debo tener algo interesante e inteligente que decir, sino mejor me quedo callado”, esta creencia es la excusa (mecanismo de defensa) para evitar exponerse y no participar de las reuniones, e incluso para apoyar las ideas mencionadas.  Otra creencia limitante de estas personas suele ser “Siempre debo mostrarme ingenioso y con gran fluidez verbal”, “no se me deben notar mis emociones”.
  3. Baja Autoestima: La autoestima de estas personas depende de los demás, se percibe como inferior y con menos estatus (social, económico o intelectual) que los demás, especialmente en su relacionamiento con figuras de autoridad.  Estas personas tienden a altos niveles de autoexigencia que perciben que no alcanzan y por ello caen en un círculo vicioso, en el que nunca alcanzan el nivel económico, intelectual o social suficiente para ser “igual a sus jefes”.

Recomendaciones para superarlo

  1. Identificar los pensamientos y/o diálogos internos: cuando te veas enfrentado a esa situación reconoce de manera consciente lo que te estas diciendo a ti mismo, ese es tu principal saboteador, escribe esos pensamientos y creencias, y luego tomate un tiempo para diseñar y reemplazar esas creencias o pensamientos por unos más adaptativos y reales que te permitan interactuar mas fluidamente. Por ejemplo, si te reconoces un diálogo interno como: “no he debido decir esto, ya veo que mi jefe no está de acuerdo” reemplázalo por “tengo derecho a pensar diferente a mi jefe y puedo expresar mi verdad, aunque mi jefe no esté de acuerdo”, otro puede ser: “mi jefe y yo podemos estar en desacuerdo y aun así seguir valorándonos y mantener una relación armoniosa”, o “soy una persona valiosa, aunque mi jefe no lo considere así”.
  2. Reconocer que los jefes son seres humanos: también tienen fortalezas y oportunidades de mejora, fallan, se equivocan, tienen sentimientos y viven las mismas experiencias humanas que todos, aunque no lo demuestren e intenten mostrarse perfectos.
  3. Afianzar la creencia de que la perfección no existe: nadie es perfecto, sólo podemos ser mejores cada día.
  4. Fortalecer la creencia, “soy valioso a pesar de mis equivocaciones”: “soy valioso, aunque algunos no lo consideren así”

Mientras trabajas en modificar esas creencias limitantes, puedes:

  1. Exponerte deliberadamente de manera gradual a situaciones de participación y contacto cercano con figuras de autoridad. Inicia con las figuras de autoridad más cercanas de tu vida cotidiana y luego incluye a las del trabajo. La clave está en enfrentar pasos pequeños y fáciles, para ganar seguridad y confianza.
  2. Reconoce tus éxitos y tus fallas, verbalizándolas frente a otros, ser vulnerable te permitirá darte de cuenta que las personas seguirán valorándote. Además, esta conducta por lo general impulsa a los demás a contar también sus experiencias de fracasos, con lo cual te darás cuentas que todos, incluso los jefes tienen experiencias en las que han fallado.

La técnica de la “aproximación sucesiva” hacia tu objetivo podría llevarte a lograr rápidamente a superar esta situación. Si crees que no podrás hacerlo por ti mismo busca ayuda profesional tan pronto como te sea posible.

Ximena Silva Rodríguez
Socia Consultora

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